viernes, 1 de marzo de 2013

El imperio germánico.

A pesar de que solemos entender el concepto de "imperio" como unidad irrefutable, algunos historiadores han decidido dividir este conjunto de territorios, del año 1500 como referente, en Imperio real e Imperio teórico. El primero tiene su base en el centro de Alemania y las tierras circundantes y el segundo ocuparía Suiza, los Países Bajos, Bohemia y el norte y centro de Italia.
Este imperio se regía por la Bula de Oro de 1356, aunque nosotros estamos hablando de fechas muy posteriores. Este conjunto de reglas establecía que el emperador era escogido por siete electores (tres eclesiásticos y cuatro seglares) y que además el aparato constitucional estaba formado por una Cancillería Áulica que constaba de esos siete electores, la segunda nobleza y los representantes de las ciudades más importantes.
No obstante poco a poco fueron aumentando los poderes regionales, por lo que el emperador o césar se veía cada vez más débil a medida que los príncipes iban adquiriendo mayor autoridad en los territorios de los que se encargaban. El emperador había pertenecido a la familia de los Habsburgo desde 1438, que era poseedora de los condados austríacos. El primer emperador de la Edad Moderna fue Maximiliano I. Cabe decir que las mayores preocupaciones del emperador y de los príncipes era el bandidaje de los caballeros, el aumento de la población proletaria, la vida cada vez más disipada de algunas secciones del clero y la fragmentación territorial.
Todos estos líderes aspiraban a solucionar estos problemas lo antes posible, sin embargo, no llegaban a un acuerdo en las reformas que emplearían para hacerlo.
Maximiliano intentará reforzar su poder mediante la creación de un consejo y una cámara, fracasando rotundamente. Tremendamente ocupado mediante la política tanto exterior como interior es obligado a aceptar la dieta de Augsburgo del año 1500. En esta, el cargo de emperador se ve reducido a un cargo honorario. Pero a pesar de ello, la política interior de Maximiliano I es una de las causas de que se le denomine como uno de los fundadores del posterior Imperio Austriaco. 
A la muerte de este, el siguiente emperador votado es Carlos V, pero los votos fueron comprados al consejo de regencia. Debido a sus numerosas ausencias, este último vio como solución nombrar a su hermano Fernando, que se encontraba en España, como representante permanente.
Pero a los problemas que ya había en el imperio se sumó la aparición de la doctrina luterana, que provocó revueltas en el pueblo, fuera la población de la clase que fuese, y Carlos no pudo frenar o impedir su avance.

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