Libia y las mil y una posibilidades….
Nos
resultó un poco difícil tener acceso información histórica de Libia antes del
siglo XIX. Pero lo que encontramos nos era interesante para hacer un comentario
sobre su pasado general, no solo del siglo XVIII.
‘Las
mil y una posibilidades’ de arriba se refiere a los distintos mandos a cuales ha
sido sometido este país.
El
territorio que hoy se conoce como Libia surgió del conjunto de tres zonas a través
de la historia:
Tripolitania
Cerenaica
El
Fezzan
Aunque
pasaron los griegos, fenicios, cartagineses y el imperio romano, siempre fue
habitado por tribus bereberes.
Esta
extensión geográfica desértica tenía una aglomeración de gentes autóctonas al
igual que el resto litoral norteafricano; los bereberes, los númidas, el ruara,
el sokna y más adelante también los senusi.
Según
Teodoro Ruiz de la Cuevas (1971), ‘la invasión árabe se produjo en dos grandes
oleadas. Una en el siglo VII y otra en el XI’ (242). Es durante este tiempo que
hizo hincapié el Islam aquí.
Hubo
un breve interludio de la Monarquía Hispánica en Tripolitania, unos veintiún años.
Fue tomado por una expedición al mando de Pedro Navarro en 1509 y acabó bajo el
mando del Emperador Carlos V que le dio custodia a los Caballeros de Malta en
1530. Tambien fue una breve estancia ya que: ‘éstos la perdieron en 1551 a
manos de Dragut, quien hizo el país una provincia otomana y de Trípoli un nido
de piratas’ (Ruiz de Cuevas, 243).
La zona pasó a ser parte del Imperio Otomano desde 1551 hasta 1911. Ruiz de
Cuevas describe un carácter dual de este tiempo: el exterior involucrado por
los conflictos Mediterráneos y en Europa y la interna de intrigas, subversiones
y rebeliones.
Los otomanos tomaron el
control de la mayoría del Norte África en el siglo XVI. Dividiéndolo en tres
regencias: Argelia, Túnez y Trípoli (que también incluyó Cirenaica). Los jenízaros (soldados profesionales otomanes) se convirtieron en una
casta militar ejerciendo una considerable influencia sobre el gobernador
otomano. El líder elegido por los jenízaros se titulaba
el dey, que a veces tenía tanto poder como el gobernador otomano.
A pesar de su posición geográfica
en el Mediterráneo no es hasta el tarde en el siglo XIX que Italia y Francia manifiestan
un serio interés por Tripolitania.
Pero primero pasamos por el Siglo XVIII
Con el crecimiento del
poder y la fuerza de los jenízaros en 1711 Ahmed Karamanli (un oficial de la caballería
jenízara) se proclamó dey, mató al gobernador otomano (y obligó/persuadió a los
otomanos para nombrarlo gobernador) así comenzando la dinastía Karamanli. El
cargo de gobernador permaneció hereditario en la familia Karamanli hasta 1835. Principalmente en Tripolitania, pero tuvo influencia en la Cirenaica y Fezzan.
La
guerra civil libia de 1791-1795 se produjo durante este reinado. En 1793 el oficial
turco Ali Benghul depuso a Hamet Karamanli y brevemente restauró Tripolitania
al dominio otomano. Sin embargo, el hermano Yusuf Hamet (r.
1795-1832) recuperó de nuevo las riendas de Tripolitania. En el siglo XVIII, durante
las guerras napoleónicas, el dey recaudaba grandes ingresos de los piratas en
el Mediterráneo y también amplió el control del gobierno central para gran
parte del interior.
Karamanli
tomó una serie de medidas para consolidar el poder político adquirido y
debilitar las fuerzas de los turcos, con el fin de consolidar su dominio. Por
ejemplo, dio un gran banquete, en cual mató a cerca de 300 guardias oficial
turco. Por zonas que no resultaron fácil de manejar, envió a joven y leal amigos
a gobernar. Con el fin de garantizar un entorno internacional favorable,
también prestó atención a las buenas relaciones con las autoridades consulares
Europeas. Karamanli también mejoró el órgano de gobierno, en el centro estableció
el Ministro del Interior, el Ministro Financiero y en cada región,
Tripolitania, Cirenaica y Fezzan, gestión instituciones para manejarlas.
La dinastía Karamanli existió 120 años.
Durante
esta época se desenlazó la Guerra de Trípoli (la Primera Guerra Berberisca
1801-1805) en la cual se enfrento los Estados Unidos a los Berberiscos.
Los textos varían acerca
del año que vuelven a restablecer su control los otomanos, pero es a mediados
de 1830s.
A comienzos del siglo XX
(a secretas) Francia e Italia conforman el Acuerdo 1900 en cual Italia busca el
mando de Trípoli y Francia se hace con Marruecos. En este entorno durante esta época
nos encontramos a Algeria y Tunez bajo control francés y Egipto
bajo control inglés. Libia se encuentra en el medio bajo escrutinio
italiano que además de motivos geopolíticos también tenían interese
comerciales.
A partir de 1911 hubo
una serie de conflictos y disputas que involucraron los países ya mencionados además
de Turquía y las distintas comunidades autóctonas de las regiones.
Aunque hubo continua resistencia,
Italia pudo establecer su mando a partir de 1911-12 hasta 1942. He aquí otro
cuento a contar de la historia de este país.
Fuentes:
Una
reflexión sobre el libro consultado:
Ha
habido un periodo de más de cuatro décadas para reflexionar sobre muchos de los
eventos comentados y a través del uso del lenguaje se puede distinguir las
percepciones de su día.
Las
palabras a veces empleadas sutilmente, otras no tanto, reflejan la preponderancia
europea de esos tiempos. Como ejemplo podemos leer que los europeos son pensados
como educados con motivos reformistas y civilizadores a contrario a los árabes considerados
bélicos los cuales debían ser pacificados.
No
por esto hay que descartar estas fuentes, pero sí hay que leer con un distinto conocimiento.
Ruiz
de Cuevas, T. 1971 Apuntes para la
historia politica de Africa. Vol. I, Tomo III. Tunez Y Libia. Madrid:
IMNASA
Trabajo
elaborado por Qian Liu y Monica Villar.